Caso Omonte: ¿”Error” o violación de la Constitución?


No es cierto que la ministra de la Mujer haya cometido un “error”, como ella afirma, o una simple falta como sostienen sus defensores. Lisa y llanamente ha violado la Constitución y la ley. Solo puede afirmarse lo contrario con una interpretación minimalista del art. 38 de la Constitución, el cual establece que todos estamos obligados a cumplir la Carta y el ordenamiento jurídico.

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La Constitución no es un simple catálogo de buenas intenciones o principios programáticos que algún día se alcanzarán, sino una norma jurídica con carácter vinculante, lo mismo que los dispositivos que descienden de ella, más aún si regulan derechos fundamentales como el de la seguridad social. Desde luego, este carácter vinculante lo es para el hombre común, pero con mayor firmeza lo es para un alto funcionario público.

De ahí que no haber inscrito en el seguro social, no pagar la CTS y las vacaciones truncas de su empleada del hogar son hechos gravísimos porque se trata de un inexcusable desprecio del respeto a la ley, y más viniendo de quien dirige el Ministerio de la Mujer. Es trágicamente paradójico que quien es la responsable de proteger a sectores vulnerables, precisamente como las trabajadoras del hogar, desconozca la ley, o peor aún conociéndola la transgreda. En cualquier caso su conducta y permanencia en el gabinete es indefendible tanto política como jurídicamente.

Pero lo que hace aún más preocupante la situación es que el Presidente no se haya inmutado; en cualquier gobierno auténticamente democrático y realmente comprometido con el respeto de la Constitución y la ley, un ministro así no hubiese durado un minuto. La permanencia de la ministra Omonte en el gabinete no solo revela una inaceptable tolerancia del gobierno a que se trasgreda a la Constitución y el ordenamiento legal, también refleja respecto de la ciudadanía una preocupante incapacidad de indignarnos frente a estos hechos.

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