La segunda vicepresidencia de la República


 

La figura del vicepresidente aparece por primera vez en nuestro Derecho con la Constitución de 1823 (art. 76), que solo previó una vicepresidencia. Desde esta temprana fecha esta figura carecía de mayores competencias y se establecía de un modo genérico que reemplazaba al Presidente en caso de muerte, renuncia o destitución.

Fue la Constituciónde 1828 (art. 83) la que amplió las circunstancias en las que el vicepresidente asumía competencias, extendiéndolas a los casos en que el Presidente se ausentara del territorio. Pero es la Carta de 1860 la que introdujo la figura del segundo vicepresidente (art. 91), estableciendo que se “encarga del mando” y no solo del despacho administrativo como hoy puntualmente dispone la Constitución. Según los historiadores del Derecho peruano, la figura del segundo vicepresidente se introduce para atemperar los ímpetus del primer vicepresidente, que por aquellos primeros años de la República solía conspirar contra el Presidente.

Sin embargo, en la regulación de aquella Carta el segundo vicepresidente en ningún caso se convertía en Presidente, pues solo lo reemplazaba temporalmente y en la eventualidad de vacancia se disponía que debía dar “las órdenes necesarias para que se haga la elección de Presidente y primer vicepresidente”.

Más adelante con la Constitución de 1920 se eliminaron las vicepresidencias, estableciéndose facultades al Congreso para elegir al sucesor en caso de vacancia presidencial (art. 116). En la misma línea, la Constituciónde 1933 omitió incluir en su articulado la figura de la vicepresidencia. No obstante, por Ley 8237 el Congreso restituye las dos vicepresidencias, pero nuevamente lo hace de un modo deficiente sin establecer claramente los casos y circunstancias en las que reemplazan al Presidente.

Ya en la Constitución de 1979 (arts. 203, 208) se restituyen con estatus constitucional la primera y segunda vicepresidencias, disponiéndose que cada una sucesivamente se encarga del despacho presidencial en caso de ausencia del Presidente y lo reemplazan hasta terminar el periodo en caso de vacancia. De un modo igualmente restringido se regulan en la Constitución de 1993 las vicepresidencias.

En otros países, como en Chile, no existe la figura de vicepresidente, y menos la de segundo vicepresidente; el reemplazo o sucesión en el mando se hace a través de los otros poderes del Estado. En otros países donde sí existe, como en Argentina, el vicepresidente cumple funciones directas como la presidencia del Senado, constituyéndose en una bisagra entre el Ejecutivo y el Parlamento.

En nuestro Derecho, las vicepresidencias adolecen, desde el punto de vista funcional, de “inutilidad absoluta”, pues su actuación pública depende en un cien por ciento del Presidente. De ahí que la figura de los vicepresidentes sea completamente anodina, al carecer de competencias propias, pues de acuerdo a la Constitución y a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo solo tienen funciones accesitarias, es decir, su actuación depende de la ausencia del titular que es el Presidente o aquellas que este les decida encomendar. Precisamente esta carencia de funciones propias es la que les permite a los vicepresidentes postular al Congreso. En suma, la vicepresidencia es una figura urgida de una mejor regulación que le precise algunas funciones, y en cuanto a la segunda vicepresidencia, ha perdido toda razón de ser histórica y jurídica por lo que debería eliminarse, lo cual deberá plantearse, junto con otros cambios, en una próxima reforma constitucional.

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