Las Mentes del Futuro


“Los imperios del futuro serán imperios de la mente”

Winston Churchill

Howard Gardner, especialista en neuropsicología, profesor de Harvard y conocido por su teoría de las inteligencias múltiples, presentó hace ya algunos años su libro Las cinco Mentes del Futuro, que trata sobre las capacidades cognitivas que en el futuro serán las más valoradas.

Aunque la obra se ocupa de estas capacidades, en el fondo Gardner no deja escapar la oportunidad para plantear un problema clave en la educación actual: se sigue preparando  a los estudiantes para el mundo del pasado, un mundo que está dejando de existir y no para el mundo del futuro, el imperio de las mentes del que hablaba  Churchill.

El libro arranca de la idea, a estas alturas incontrastable, de que vivimos en un mundo conectado, gobernado por la ciencia y la tecnología, pero que en las escuelas y universidades  no enseñamos formas científicas de pensar y menos aún  desarrollamos individuos con capacidades de síntesis y creativas. El modelo educativo sigue siendo un modelo jerárquico, autoritario, memorístico. Este modelo caduco era propio de un mercado y una sociedad en la que se apreciaban otros valores como la organización jerárquica y la capacidad memorística (piénsese en las grandes empresas surgidas en la segunda revolución industrial). Hoy que la tecnología pone a nuestro alcance herramientas tecnológicas con motores de búsqueda que superan infinitamente las capacidades tradicionales, estas no resultan ser tan apreciadas.

Gardner de cara al futuro postula cinco mentes que serán valoradas. La primera de ellas es la mente disciplinada, aquella que sabe trabajar de manera constante a lo largo del tiempo para mejorar las habilidades y la comprensión. El autor sostiene que las investigaciones realizadas confirman que es preciso dedicar diez años al dominio de una disciplina, y que si el individuo no cuenta en su acervo con el dominio de una disciplina estará condenado a seguir el paso que le marquen los demás. Esta elección se justifica en una época en la que la ciencia y la tecnología tienen y seguirán teniendo una preponderancia indiscutible.

La segunda mente es la sintética, y era previsible que Gardner así lo considerara en un mundo cambiante y plagado de información. Una mente capaz de recabar información de fuentes dispares, que comprende y evalúa esa información con objetividad y le imprime sentido. La capacidad de sintetizar será decisiva en el futuro.

Otra de las mentes que se valorará es la creativa, que apoyada en la disciplina y la síntesis abrirá nuevos caminos a quien la posea. Presentará una nueva visión de las cosas, permitirá plantear nuevas preguntas, nuevas ideas, nuevas respuestas, en suma, nuevas formas de pensar.

Pero además, Gardner reconoce que en la actualidad nadie puede permanecer encerrado en su esfera y por ello el hombre tendrá que aceptar las diferencias de grupos e individuos y aprender a interrelacionarse y trabajar con ellos. Esta es la mente tolerante o respetuosa.

Por último, el autor considera que la mente ética, aquella que reconoce que su actuación trasciende el ámbito personal e involucra no solo a su entorno, será también muy valiosa, porque la conexión en el futuro no solo será digital, el individuo conectado lo será en distintos planos.

Desde luego estas no son las únicas mentes, Gardner reconoce que existen otras que serán también apreciadas como la mente tecnológica o la mente flexible. Pero lo importante es que: “La educación es de forma inherente una cuestión de metas y valores humanos”, y precisamente por eso es  indispensable saber qué se valorará en el futuro si no se quiere segar  profesionalmente la vida de millones de jóvenes.

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