Fuera de La Ley


La Constitución señala que es obligación del Presidente de la República cumplir y hacer cumplir las leyes. Pero, ¿qué se puede esperar de una sociedad en la que los propios mandatarios incumplen las leyes? La respuesta desde luego no es alentadora, porque incumplir la ley desde el vértice del poder es una invitación irresistible a que toda la sociedad la incumpla.



Esto es lo que está sucediendo en el Perú, los últimos presidentes han incumplido la Constitución y a nadie parece importarle. Permítanme exponerlo, como se sabe no todas las leyes que da el Congreso son auto aplicativas, esto es, no todas pueden regir al día siguiente de su publicación como establece nuestra Carta Política. Sea porque requieren que el Estado dé otra norma administrativa que facilite su implementación o porque es necesario un desarrollo de sus disposiciones  o la adaptación del Estado para su cumplimiento, lo cierto es que más del 25% de normas son de este tipo.

De las 198 normas que se han dado en los dos últimos años (107 el 2012 y 91 el 2013) 58 necesitaban reglamentación, sin embargo el Ejecutivo solo cumplió con reglamentar 10. Este es un hecho concreto, la conducta omisiva del Ejecutivo y del primer mandatario  impiden que la ley se aplique, que entre en funcionamiento, lo cual colisiona frontalmente con el artículo 118 de la Constitución.

Pero este no es un hecho nuevo, ninguno de los últimos tres presidentes democráticos han cumplido con la primera de las obligaciones que les impone la Constitución: cumplir la ley. Un ejemplo lo confirma, la Ley 28551, publicada el 19 de junio del 2005, que ordena que los organismos estatales elaboren y presenten planes de contingencia  para la prevención de desastres, lleva más de 2600 días sin reglamentar. Han pasado dos presidentes y Humala lleva ya dos años y medio, y la norma sigue esperando su reglamentación. El asunto resulta aún más grave si consideramos que el Perú es un país de alto riesgo sísmico y que el 2007 sufrimos un severo terremoto que afectó a miles de personas.

En el informe que aparece en la web laley.pe puede comprobarse que hay  una larga lista de normas dadas por el Congreso que llevan años esperando ser reglamentadas. Esta recurrente conducta omisiva del Ejecutivo es reveladora y nos hace aterrizar en una cruda realidad. No vivimos en una democracia, el nuestro no es un Estado de Derecho. Este claro e impune incumplimiento constitucional  por parte de los Presidentes de la República  nos recuerda y confirma la debilidad y  autolimitación parlamentaria, que pareciera no interesarle la morosidad del Ejecutivo, y no advierte que en la práctica este retardo en la reglamentación de las leyes  es una manera de limitar el poder legislativo del  Congreso.

En suma, el desprestigio de la política se ha extendido a la ley, el resultado es la anomia,  una amenaza cada vez más real, que nos convierte en una sociedad fuera de la ley; así las cosas, acaso cabe preguntarse por qué existe el caos en el tránsito, la evasión de impuestos, la contaminación ambiental, el abuso del poder empresarial, y sobre todo, del poder político.

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