Cornejo, Nadine y el fraude a la Constitución


El relevo del Presidente del Consejo de Ministros (PCM) ha puesto en evidencia una verdad incontrastable: el riesgo de que en el Perú se esté ejerciendo el poder al margen de la ley y la Constitución.

En nuestro país, como en cualquier sistema democrático, los cargos públicos solo se pueden ejercer por designación o por elección, y en ambos casos estos se rigen por el principio de legalidad, como toda la administración pública. Esto implica que a los funcionarios del Estado solo les está permitido hacer aquello que expresamente está facultado por ley. No juega entonces en este ámbito la regla de la autonomía de la voluntad, que es propia entre los particulares, y que permite hacer todo aquello que no está prohibido.

Esta reflexión inicial viene a colación por la sucesión de acontecimientos que se han dado en los últimos años y que ponen en evidencia un ejercicio ilegal de competencias y responsabilidades al más alto nivel del Ejecutivo.

La desaparición del Premier

Es verdad que en el Perú no existe la figura de Primer Ministro, como en los sistemas parlamentarios, donde este es el jefe de gobierno pero no el Jefe de Estado; el nuestro es un sistema presidencialista con matices parlamentarios, en el que el Presidente de la República es el Jefe de Estado y de gobierno, pero que cogobierna con un funcionario de su más alta confianza designado por él y ratificado por el Parlamento.

Ese funcionario es el Presidente del Consejo de Ministros. Sin embargo, en la práctica, en el actual gobierno se estaría dando una situación claramente ilegal e inconstitucional: la casi desaparición de la figura del Presidente del Consejo de Ministros o, en otras palabras, su mera existencia nominal, ya que sus funciones estarían siendo ejercidas por la Primera Dama.

Se trata de una situación extremadamente grave. De acuerdo a la Constitución, el Presidente del Consejo de Ministros (PCM) es el segundo en el mando de gobierno. Sus competencias son fundamentales: propone el nombramiento de los ministros, coordina las funciones de estos, elabora por encargo del Presidente el plan de gestión de su gabinete que se presen